
"Abandonar es para la gente mediocre". Así recogía Marca las palabras de Abel Resino al finalizar el encuentro de Stamford Bridge con la contundente derrota por 4-0 ante el Chelsea. El Atlético de Madrid alcanzaba a esas horas un grado de profundidad en su crisis deportiva inexplicable a estas alturas de la temporada. Pero esa es la realidad. Con un misero punto en su grupo de la Champions, y situado en el puesto 15 en la liga con 6 puntos de 21 posibles, la situación actual parece realmente crítica, y en la atmósfera rojiblanca se palpa la necesidad de dar un giro a la situación. La solución parece evidente, destituir al entrenador, pero, ¿es Abel realmente el culpable?
Sin entrar a valorar los méritos de Abel para alcanzar el puesto de entrenador de un club como el Atlético, analizar la trayectoria del club los últimos años deja entrever que la situación no es algo circunscrito a esta temporada, es algo que viene de lejos, y Abel solo es el último nombre de una larga lista: Javier Aguirre, Pepe Murcia, Carlos Bianchi, César Ferrando, etc.
El Atlético es un club a la deriva. Desde que ascendió no ha conseguido recuperar a nivel deportivo el status que tiene a nivel histórico, y la afición se cansa de esperar. Las palabras de la directiva cada verano prometiendo éxitos no se han visto nunca reflejadas en la inversión, y mucho menos en un trabajo de dirección bien realizado. Un vistazo a la labor de la dirección deportiva del último verano demuestra como la inversión económica alcanzó los 5´5 millones de euros, una cantidad inferior a las obtenidas en las ventas, un dato significativo si lo que se pretende es mejorar el 4º puesto del año pasado. Pero más llamativo resulta observar que los puestos más desguarnecidos de la plantilla se han quedado sin reforzar, como la delantera y sobre todo el mediocentro ofensivo. Esa debilidad de la plantilla no se le puede achacar al entrenador. Esa responsabilidad es del director deportivo, Don Jesús Garcia Pitarch.

A Garcia Pitarch se le fichó en 2006 con el objetivo de mejorar y alcanzar las cotas que la directiva prometía, y desde su llegada lo máximo conseguido ha sido entrar en Champions como cuarto clasificado. Además, su campo de trabajo, es decir, los fichajes, ha recogido más fracasos que aciertos, con un amplio número de apuestas fallidas, como Cléber Santana, Seitaridis, y un largo etcétera.
Y lo peor para Pitarch es que la afición rojiblanca se está dando cuenta de ésto. Un vistazo a los blogs de temática atlética nos demuestra que el director deportivo tiene en contra a la afición, cansada de su presencia y poca aportación.
Por tanto, es verdad que Abel no ha conseguido continuar con la línea de trabajo del año pasado, pero si su cabeza acaba rodando, detrás debería de ir la del Director Deportivo, tan culpable o más que el entrenador, pues con el presupuesto del Atlético no ha conseguido mejorar la plantilla en estos años, ni ponerla al nivel que su historia requiere.

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