Será un 29 de noviembre. Será con el Camp Nou como escenario. Será a las 19 horas. El balón echará a rodar, y el partido del siglo se volverá a jugar, una vez más, como cada 6 meses. Los F.C. Barcelona- R. Madrid son algo más que un partido. En juego solo hay tres puntos, pero lo que ambos equipos se disputan es mucho más. Del desarrollo y resultado de estos partidos dependen muchas cosas que pueden afectar a la trayectoria de un equipo durante toda una temporada. Pero quien realmente vive estos partidos como algo más es la afición, para quiénes la victoria en estos partidos se convierte en capital. Basta con ver como se vivió en el estadio culé la victoria del año pasado, a pesar de las condiciones meteorológicas.

Ambos equipos llegan al partido separados por un punto, con una trayectoria óptima en cuanto a resultados y puntuación, pero las sensaciones que transmiten no son tan positivas. El equipo blanco está claramente envuelto en una crisis de juego, con muchas dificultades para encontrar un estilo propio y vistoso que le permita sacar partido de toda la calidad que posee. Manuel Pellegrini, entrenador madridista, está en entredicho, y afronta el duelo como una prueba de fuego a su sistema, a su capacidad como entrenador, pues enfrente tendrá a Pep Guardiola, artífice del histórico triplete azulgrana, un entrenador que ha demostrado con creces su saber hacer en las grandes citas.

Pero en Can Barça no todo es felicidad. La última aplastante victoria ante el Inter de Milán, que prácticamente asegura la clasificación para la Champions, ha dado tranquilidad al temido entorno barcelonista, pero el equipo llega con dos de sus estrellas, Messi e Ibrahimovic, entre algodones. Pero lo que más inquieta a la afición han sido las malas sensaciones que ha transmitido el equipo en este inicio de temporada, dónde no ha tenido ni la velocidad de movimientos ni la efectividad que le caracterizó en la campaña anterior. El estilo de juego se mantiene, pero se le han visto inquietantes lagunas en ciertos escenarios que han puesto nerviosa a la "gent blaugrana".
En conclusión, ambos equipos llegan bastante parejos al partido. El Madrid por encima en la clasificación pero sin confianza en su juego, el Barcelona con la esperanza de recuperar a sus cracks pero sabiendo que el grupo es lo más importante, como demostró en el partido de Champions League del martes. Pero si algo ha enseñado la historia es que no importa cómo lleguen los equipos a estos partidos, son un mundo aparte, impredecible. Por tanto, se vislumbra un clásico apasionante. Durante dos horas toda España y muchas partes del mundo se pararán para seguir lo que ocurra en un partido que dará que hablar durante semanas. Pero la única realidad es que, cuando el árbitro pite el final, sólo se habrán disputado tres puntos, y quedará toda la Liga por delante. Así pues, disfrutemos del espectáculo, hasta abril no se repetirá.


