jueves, 5 de noviembre de 2009

ESTE BARCELONA NO DESPEGA


El árbitro pitó el final en Kazan y el marcador reflejaba 0-0. Dos horas después Sneijder conseguía un gol in extremis que daba el liderato del grupo al Inter de Milán, y que dejaba al F.C. Barcelona, defensor del título, tercero de su grupo y fuera de los puestos que dan acceso a los octavos de la Champions League. Los peores augurios se confirmaban. Las malas sensaciones transmitidas por el equipo de Pep Guardiola desde el inicio de temporada empezaban a traer consecuencias, la posibilidad de caer eliminado comenzaba a coger forma.

El equipo no está siendo el de la temporada pasada, eso es algo visible. Y las causas son múltiples. Lo que definió al bloque culé el año anterior y le hizo alzarse con tres títulos se ha visto a cuentagotas en lo que va de temporada. La fluidez de movimientos y la rapidez en la transición del balón no brilla en estos momentos como lo hacía el año pasado. El juego por las bandas ha pasado a mejor vida, y en la mayoría de partidos se producen constantes embotellamientos por el centro, dónde llegan a juntarse hasta 6 jugadores buscanso las paredes imposibles.

Y lo peor es que el equipo no juega mal. No renuncia a su estilo, busca dominar los partidos controlando la posesión de balón, y en muchos momentos ahoga al rival encerrándolo en su propia área. Pero falta algo, básicamente el gol. El año pasado se generaban multitud de ocasiones y pocos eran los partidos en los que no se metían más de tres goles. Este año falta efectividad, cuesta mucho más generar ocasiones manifiestas de gol, y falta ese punto de frescura a la hora de la presión para recuperar la pelota que réditos en forma de goles dio en el pasado.

Pero la causa de todo ésto no está siendo, cómo se podía pensar al inicio de la campaña, la salida de Samuel Eto'o y la llegada de Zlatan Ibrahimovic. El sueco está teniendo una efectividad de cara al gol altísima. Otra cosa es su influencia en el juego. A nivel individual parece que ofrece muchas más variables y posibilidades que el delantero camerunes, pero a nivel colectivo no se aprecia una mejora del rendimiento del equipo con su presencia. Aunque Zlatan no es el mayor culpable.

Hay otros jugadores cuyo rendimiento no ha sido el esperable y cuya recuperación empieza a ser urgente. Y tienen nombres y apellidos. Andrés Iniesta, Thierry Henry, Rafa Márquez y Leo Messi. Cada caso tiene sus especificidades, pero fueron jugadores clave el año pasado, y el equipo los está echando de menos en este nuevo curso. Andrés Iniesta, recién salido de una lesión, no ha alcanzado todavía su estado de forma óptimo, y se echa en falta su apoyo a Xavi en la creación. Henry está desparecido. Lleva sin hacer gol desde el último clásico del Bernabeu, y no parece motivado. Su ausencia desestructura el equipo de muchas maneras. Obliga a mover a Iniesta al extremo, algo que se está supliendo bien con el buen momento de Keita, pero lo que no se suple es su cupo goleador. El equipo echa de menos su participación, tanto a nivel goleador como a la hora de abrir el campo.Recuperar al mejor Titi debe ser una de las prioridades para Pep. Márquez también está en baja forma tras su lesión, y su importancia en el equipo es de sobra conocida. Aunque se ha podido suplir con Piqué y Puyol, la salida de balón del mexicano ayuda mucho en los partidos ante equipos que se encierran atrás.

Y por último Leo Messi, el crack del equipo. El astro argentino está jugando bien, aunque no al nivel del inicio de campaña. Lo intenta, pero su fútbol se atasca en la búsqueda continua de la jugada por el centro. Pep debe darse cuenta de que el mejor Messi aparece con espacios, y que situarse en el centro debe ser un recurso puntual, no algo habitual.

Así pues, la imagen del equipo no está siendo la misma, el fútbol desplegado adolece de las mayores virtudes que hicieron al equipo pentacampeón, y se empieza a observar algo que mató al Barça de Rijkaard, los equipos comienzan a saber jugarle al barça, se están dando cuenta de que se les puede parar.

Se hace urgente que Pep introduzca cambios estratégicos para solucionar los atascos en ataque,
pero sobre todo hay que recuperar la frescura y la alegría en los jugadores clave, porque solo así se recuperará la confianza, y sin confianza no llegarán los goles.

De todas formas, la situación no es desesperada, el equipo está líder en la liga, depende de si mismo en la champions, y hasta el momento sólo se puede hablar de malas sensaciones. Pero más vale prevenir que curar. Este equipo promete demasiado como para desperdiciarlo. Seguro que Pep Guardiola sabrá que hacer. Él y el equipo se
han ganado la confianza de la afición.

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